Podría
pararme a pensar
en
ti y en algunos porqués,
mas
prefiero seguir andando,
pues
aunque mi brújula
no
marque tu rumbo,
sufre
extrañas desviaciones
y
no por alteraciones magnéticas
a
nivel local.
Podría
decirme a mí mismo
alguna
que otra cosa,
pero
prefiero seguir callado,
aunque
mi vecina me haya dicho
que
me oye decir en sueños
no
sé qué cosas
sobre
no sé quién.
Podría
ponerme a estudiar
el
presente statu quo
donde
tú estás dónde estás
y
yo no sé donde estoy,
pero
he optado en cambio
por
jugar en solitario
al
solitario.
Podría
intentar aclarar
lo
que de momento tengo claro
que
tengo algo difuso,
no
obstante he preferido
ahorrar
agua de aclarado
y
sentarme a contemplar
tu
difuminada silueta
deambulando
por mis brumas.
Es
lo que yo llamo
una
postura cuántica,
en
ella la indeterminación
realza
la belleza de la imposibilidad
de
determinar tu posición
en
mi sistema de coordenadas.
No
conozco tu posición
pero
he podido en cambio
establecer
la velocidad
a
la que recorres mis pensares.
Algo
es algo.
(Orel,
21 de agosto de 2005)
No hay comentarios:
Publicar un comentario